BUENAS PRÁCTICAS DE GOBIERNO CORPORATIVO: EN CUIDADOS INTENSIVOS

 

 Las crisis financieras alrededor del mundo, especialmente la más reciente en el mercado de valores en Colombia, han evidenciado una situación ineludible e inevitable: La aplicación del gobierno corporativo debe ser replanteada o, de lo contrario, estaremos asistiendo a su muerte inminente.

Ahora bien, si se revisa la doctrina elaborada por algunos expertos en el tema, encontramos importantes avances que permiten concluir que si fueran aplicadas las recomendaciones, el panorama de la crisis de gobierno corporativo sería diferente, un claro ejemplo de ello es el código de mejores prácticas de gobierno corporativo expedido por parte de la Superintendencia Financiera de Colombia mediante Circular Externa 028 de 30 de septiembre de 2014 para emisores de valores, el cual realiza algunos cambios respecto del código País del 2007.

En relación con este tema, la Superintendencia Financiera manifestó lo siguiente: «Respecto al Código País 2007 se han revisado, entre otros aspectos, las recomendaciones relacionadas con la dinámica y operativa de la Junta Directiva, se ha desarrollado una nueva Área completa relativa a la Arquitectura de Control (en la que se aborda la administración de riesgos y el control interno), se ha abordado el tratamiento de la remuneración de los miembros de la Junta Directiva y de la Alta Gerencia de forma diferenciada y se han incluido determinadas recomendaciones de Gobierno Corporativo especialmente aplicables al sector financiero y a los Conglomerados en los que se integran empresas en situación de control y/o grupo empresarial, figura empresarial de importancia creciente. »[1]

En el mismo sentido, documentos como la guía Colombiana de Gobierno Corporativo para sociedades cerradas y de familia, realizado por el Comité Interinstitucional liderado por la Superintendencia de Sociedades, la Cámara de Comercio de Bogotá y Confecámaras, han exhibido innumerables herramientas para fortalecer el Gobierno Corporativo al interior de las Empresas, no obstante, las cifras sobre la implementación, muestran fuertes diferencias.

Al respecto, la implementación real, de acuerdo con lo establecido por el World Economic Forum, según el reporte de competitividad 2012-2013 sobre  el comportamiento ético de las firmas en Colombia, en general indica  que este País está dentro del rango medio, muy por encima de Argentina, pero muy por debajo de los países de la OCDE. En la calificación de 0-7 Colombia está calificado en 3.5, así mismo, las cifras de la Superintendencia de Sociedades en cuanto a los principales resultados de Buenas prácticas, reportadas de  20.942 empresas sobre el ejercicio del 2012 en el 2013, muestran poca adhesión a las políticas de buen gobierno corporativo.

De las cifras anteriores podemos concluir que hace falta recorrer mucho camino en la implementación y prácticas de gobierno corporativo, adicionalmente, y como lo estableció el Dr. Andrés Oneto, ejecutivo principal en la Dirección de Políticas Públicas y Competitividad del Banco de Desarrollo de América Latina – CAF en las memorias del XII foro Internacional de Gobierno Corporativo 2013, las empresas colombianas no tienen verdaderos incentivos a corto plazo para implementar políticas reales de gobierno corporativo.

Desafortunadamente Colombia es un país cortoplacista en el cual se debe  mostrar a la mayoría de sus empresarios las verdaderas ventajas de tener políticas de gobierno corporativo reales y efectivas en sus empresas. La problemática va más allá porque existen empresas donde las políticas están implementadas, pero no sirven, lo cual las convierte en normas de papel.

Lo anterior muestra que para que realmente estas prácticas de gobierno corporativo sean tomadas en serio, es necesario darles un valor real  que sea percibido principalmente por los inversionistas, es decir, no solamente basarse en el principio de la metodología para diligenciar el Reporte de Implementación de Mejores Prácticas Corporativas por parte de las empresas obligadas como son las emisoras “cumpla y explique”, sino poder darle una calificación auditada por una empresa validadora, algo así como un índice de buen gobierno coporativo de la Bolsa de Valores de Lima. 

Entonces, una solución real, es replicar parte del modelo peruano, ampliándolo en Colombia a toda clase de empresas, incluida las pymes, para que dentro del análisis de consecución de financiamiento de cualquier compañía juegue como una variable importante. Mi propuesta, siguiendo a otros expertos del tema, es no quedarnos en índices de la Bolsa de Valores como  “COLCAPAZ”, sino implementar otra clase de índices para el cumplimiento del gobierno corporativo, lo que entre otros incentivos externos, permitiría salvar la implementación de mejores prácticas de gobierno corporativo, que desde este punto de vista están en cuidados intensivos.

 

GERMÁN JIMÉNEZ

Abogado

 

[1] . Circular Externa 028 de 30 de septiembre de 2014

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